BUNBURY AND VEGAS
Un disco,un album que a echo historia aunque ya tiene tiempo de aver salido sigue siendo una maravilla en el ambito musical .Para mi el mejor dueto de el maestro bunbury y el mejor dueto de la historia.

Dios (o el diablo) los cría… Y ellos se juntan para regalarnos el disco del año. Desde que Enrique Bunbury desvelara la noticia durante el lanzamiento de su antológico “Canciones 1996-2006” (Capitol-Emi, 06), el álbum que ha compuesto, interpretado y grabado junto a Nacho Vegas se ha convertido lisa y llanamente en el acontecimiento musical del 2006. A nadie debería extrañarle: uno, Enrique, es el artista que más admiran los otros artistas, según una reciente encuesta realizada entre sus compañeros de profesión; y el otro, Nacho, se ha consolidado como el cantautor de sustrato independiente más importante de este país. Expectativas, las hay. Y muchas. Ninguna lo bastante ambiciosa para abarcar al soberbio “El tiempo de las cerezas” (Capitol-EMI, 06), un doble CD articulado en torno a un único concepto de producción en el que sus canciones, las de ambos, se van alternando en una secuencia que habla con elocuencia del talento que atesoran.
Cuando dos personalidades tan fuertes se funden, no es fácil escoger un tema que las represente. Por tanto, nada mejor que comenzar con un doble single que ofrezca una imagen exacta y precisa de lo que anticipa. O sea, “Días Extraños”, interpretada en clave “Midnight Cowboy” con la serena emoción del “Everybody’s Talking”, de Nilsson, y la seguridad de quien ha sabido incorporar a su universo la tremenda narratividad del folk anglosajón. Y “No fue bueno, pero fue lo mejor”, con un Bunbury pletórico, sublimando su pasión por el storytelling dylaniano en la primera canción de nuevo cuño que le escuchamos desde “El Viaje a Ninguna Parte” (Capitol-EMI, 04).
Lo dicho: este año las cerezas y su tiempo se adelantan a septiembre, ¿vas a ser el último en saborearlas?

Dios (o el diablo) los cría… Y ellos se juntan para regalarnos el disco del año. Desde que Enrique Bunbury desvelara la noticia durante el lanzamiento de su antológico “Canciones 1996-2006” (Capitol-Emi, 06), el álbum que ha compuesto, interpretado y grabado junto a Nacho Vegas se ha convertido lisa y llanamente en el acontecimiento musical del 2006. A nadie debería extrañarle: uno, Enrique, es el artista que más admiran los otros artistas, según una reciente encuesta realizada entre sus compañeros de profesión; y el otro, Nacho, se ha consolidado como el cantautor de sustrato independiente más importante de este país. Expectativas, las hay. Y muchas. Ninguna lo bastante ambiciosa para abarcar al soberbio “El tiempo de las cerezas” (Capitol-EMI, 06), un doble CD articulado en torno a un único concepto de producción en el que sus canciones, las de ambos, se van alternando en una secuencia que habla con elocuencia del talento que atesoran.
Cuando dos personalidades tan fuertes se funden, no es fácil escoger un tema que las represente. Por tanto, nada mejor que comenzar con un doble single que ofrezca una imagen exacta y precisa de lo que anticipa. O sea, “Días Extraños”, interpretada en clave “Midnight Cowboy” con la serena emoción del “Everybody’s Talking”, de Nilsson, y la seguridad de quien ha sabido incorporar a su universo la tremenda narratividad del folk anglosajón. Y “No fue bueno, pero fue lo mejor”, con un Bunbury pletórico, sublimando su pasión por el storytelling dylaniano en la primera canción de nuevo cuño que le escuchamos desde “El Viaje a Ninguna Parte” (Capitol-EMI, 04).
Lo dicho: este año las cerezas y su tiempo se adelantan a septiembre, ¿vas a ser el último en saborearlas?













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