Bunbury hizo vibrar al Sígsig

Pasos presurosos y voces diciendo que no importaba la lluvia, pues “hay que escucharle al maestro”, se oía decir a los asistentes, previo al concierto del artista español Enrique Bunbury, al asegurar que la lluvia era un presagio de que algo bueno estaba por venir.
Con su atuendo característico, vestido de negro, con un sombrero en el que llevaba una calavera y zapatos rojos, el cantante de 42 años apareció en el escenario del Estadio Municipal del Sígsig ante más de ocho mil personas, la noche del domingo, a las 21:15, abrió su espectáculo con la canción El club de los imposibles.
Sus ojos celestes que reflejaban una miranda profunda observaron fijamente al público, saludando con la expresión: “buenas noches cabrones”, inmediatamente el público respondió Enrique, Enrique, Enrique y aplaudió, fue el preludio para que se colocara una guitarra, de las siete, que tenía el intérprete de Hemafrodita.
“Hermanos sigseños es un verdadero placer estar esta noche con ustedes. Sabemos todo lo que tuvieron que pasar y esperar dos días”, dijo el cantautor, mientras cogía el pedestal del micrófono que tenía más de una decena de calaveras, en referencia a la suspensión del show previsto para la noche del sábado, el cual no se realizó por motivos de seguridad.
Como si entonara el piano, Bunbury movió sus manos al compás de la canción Mojidos para el dolor, esto hizo que el público aplauda, empiece a gritar y le haga el coro de la melodía.
Bunbury se llevó la mano al corazón, en señal de que le latía y dijo “esta canción es Puta desagradecida y va para aquellas que nos han tratado mal”. Fue el momento en que sus seguidores alumbraron con la luz de los celulares y aprovecharon para tomarle fotos.
La magia del sonido del acordeón retumbó en el estadio en el instante que Bunbury cantó el tema El extranjero, lo que hizo que las seguidoras del cantante lloren, como el caso de Viviana Pacheco, quien dijo “es un filósofo, hace que el corazón se te haga chiquitito”.
El público no paraba de gritar Enrique, Enrique, minutos en el que el artista dijo “voy a cantar un tema preferido de mi último material Hellville, 200 huesos y collar de calaveras”.
Las luces, el humo y la magia de la voz de Bunbury hacían que el ambiente sea una verdadera fiesta de rock, folk, tango, country, entre otros géneros.
Mucha emoción reflejaba Bunbury al enviar besos volados y decir “hermanos ecuatorianos, pueblo del Sígsig estoy disfrutando de estar con ustedes, pero casi no les veo, les invito a bajar de los graderíos y acercarse”.
La temperatura subió cuando interpretó sus temas Alicia e Infinito, ofreciendo un espectáculo perfecto con sus músicos, al hacer un eco de los sonidos del bajo, guitarra, batería, acordeón, mandolina.
Con sus manos en la cintura, imponente, Bunbury entonó su canción El hombre delgado que jamás flaqueará, y en ese momento, el fanático Daniel Noguera dijo “esta es mi canción, mi tema preferido” y la tarareó con toda su fuerza. (MLB)













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