Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy, conocido como Enrique Bunbury, es un músico español, nacido el 11 de agosto de 1967 en Zaragoza Aragón, fue vocalista de la legendaria banda Héroes del Silencio y actualmente en su carrera como solista una figura internacional en el ámbito musical latinoamericano.

Enrique Bunbury, en contra del viento En un mundo en el que el riesgo se penaliza de muerte, que alguien como Enrique Bunbury haya alcanzado un éxito masivo resulta casi milagroso. A lo largo de una carrera que comenzó en 1979, cuando se compró su primera guitarra eléctrica para tocar en un grupo de su colegio llamado Apocalipsis, Enrique Bunbury ha ido dando pasos que alguien que no hable el lenguaje del arte jamás podría entender. La frase que probablemente este aragonés del 67 ha oído más veces ha sido: ¿y qué necesidad tienes? Pero eso es como si alguien le preguntara a Admunsen, cuando salía hacia el Polo Sur, si realmente era necesario pasar ese frío, con lo bien que se está en casa. Necesidad. Esa es posiblemente la clave. La disolución de Héroes del Silencio, ese grupo que surgió en 1984, después de que Enrique hubiera militado en otras bandas de iniciación como Zumo de Vidrio o Proceso Entrópico, sucedió en el momento de mayor éxito de la banda. Era 1996 y habían alcanzado metas que ningún grupo de rock español había logrado anteriormente (y, hasta el momento, nadie ha vuelto a conseguir). Además del triunfo incondicional en España, un éxito internacional auténtico (con fans esperando en la puerta del hotel y portadas de periódicos) en países como Italia y Alemania, además de toda Latinoamérica y el ámbito latino de Estados Unidos. Pero Bunbury necesitaba cambiar, explorar territorios musicales que con el peso de Héroes no podía escalar. El primer salto mortal llegó en 1997 con “Radical Sonora”, su álbum de debut en solitario, en el que la mano de Phil Manzanera le ayudó a sobrellevar el vértigo. Una exploración por la música electrónica, por la psicodelia más ácida y sonidos orientales que, desde luego, era un cambio radical, incomprendido por algunos que, con el tiempo, acabarían por darle la razón. Con este disco y su gira posterior, Bunbury desveló algunos de esos gustos que llevaban tiempo agazapados, escondidos por la gran maquinaria de Héroes del Silencio y que devendrían en sus discos posteriores. En esa gira, por una parte, ya dio señas de su pasión por la vida del nómada y por rodearse de algunas de las ‘rara avis’ de la música su país, artistas minoritarios a los que daba la oportunidad de acercarse a un gran público y, por otra parte, en el caso de Radical Tour (después pasaría con Freak Show), definían las coordenadas de un mapa en el que después Bunbury se adentraría de lleno. La electrónica de Big Toxic, el post-rock/krautrock indie de Manta Ray, la psicodelia de IPD, el pop lounge y latino de Esterocéano… El siguiente paso, no menos arriesgado, fue “Pequeño”. Muchos pensaron que “Radical Sonora” había sido una cana al aire, un desahogo, pero que, después, una vez desfogado, volvería a hacer lo que el público de Héroes (y la industria discográfica) esperaban. Pero no, los criterios artísticos, la Necesidad, se impusieron. Y salió “Pequeño”, en 1999, un disco en el que se empezaba a intuir ese aire de cabaret que este showman por excelencia siempre llevó dentro y un sonido más cálido, más mediterráneo, sin dejar a un lado el Pacífico. Con este trabajo consiguió reconciliarse con parte de su público, que empezaba a entender que Héroes eran el pasado y que tenían que aprender a querer a Bunbury tal y como era. Pero además, consiguió que una audiencia que no compartía los postulados de su grupo anterior empezara a fijarse en un artista renovado, con una capacidad innata para crear himnos, como “Viento a Favor”. El cambio no era sólo musical. Las letras, que siempre habían sido una parte esencial en la creación de Bunbury, se iban transformando. Las referencias digamos más iniciáticas, más oscuras, a Blake o a los simbolistas, que estaban presentes en su etapa anterior, aquí se volvían más claras, más maduras. Pasaba de la escritura críptica, de libre interpretación, a la sencillez, la narración. Algo que se haría especialmente patente en su siguiente cd, “Flamingos” (2002), al que llegó después de publicar un álbum en directo de su gira, “Pequeño Cabaret Ambulante”, y con una nominación a los Grammys latinos por “El extranjero”, como “mejor interpretación pop masculina”. La nitidez en las letras, la introspección definitiva, el striptease lírico llegó con “Flamingos”. La historia del desengaño (no sólo amoroso) y de la resurrección. Un disco en el que se rodeó de algunos de sus amigos, como Jaime Urrutia, Quimi Portet, Shuarma (Elefantes), Carlos Ann, Kepa Junkera o Adrià Puntí y en el que experimentó musicalmente hasta el infinito. De la sencillez de “Pequeño”, a la complejidad de cientos de pistas para crear canciones como “Contar conmigo”. 300.000 discos vendidos en España y América, una gira interminable, actuaciones en el Central Park de Nueva York… Bunbury es ya, definitivamente, sin ningún género de dudas, una estrella internacional y eso se nota en su siguiente entrega: “El Viaje a Ninguna parte” (2004). El espíritu del titiritero, del Músico de la Legua está presente en este trabajo, que toma su título de la película en la que Fernando Fernán Gómez refleja la vida de un grupo de comediantes, de pensión en pensión. Aquí, Latinoamérica, un territorio por el que Bunbury había transitado (por trabajo y por placer) durante los últimos años, estaba especialmente presente. En la música, en la temática de las canciones y en las letras. Ese empeño por crear una identidad propia, de un rock en español, estaba presente más que nunca en ese disco. Nicaragua es quizá la fuente de inspiración más evidente, pero ahí están México, Guatemala y, por supuesto, España, aunque sea con referencias no tan obvias. Ese álbum era una especie de preludio de lo que iba a venir después. Lo siguiente fue “Freak Show” (2004). La serie B, el circo añejo, la estética del nómada. El cd y dvd (realizado por José Girl y Javier Alvero y que definiría la estética de Bunbury durante algunos años) es una muestra nítida del sentido del espectáculo de un artista que sabe que el rock and roll es algo más que música. Pero donde de verdad se ven las intenciones de Bunbury es en la gira posterior, donde se rodea, de nuevo, de artistas de culto, como Mercedes Ferrer, Carlos Ann, Nacho Vegas o Adriá Puntí, para recorrer con su carpa toda España y, según sus propias palabras, “recuperar la cercanía con el público, esas sensación de convencer uno a uno”. Su “Rolling Thunder” particular. Ese sería también el año de Bushido, un proyecto junto a Shuarma, Morti y Carlos Ann y el del comienzo de Los Chulis, una banda casi secreta, de amigos, en la que Bunbury saca a la luz su lado más lúdico. El 2005 fue el año, de nuevo, del cambio. Disolución de El Huracán Ambulante (la banda que le había acompañando desde el 97) y cambio de empresa de managament. Bunbury está agotado, en el sentido literal del término, y no está seguro de si volverá a subirse a un escenario. Comienza una etapa de reflexión, colabora con algunos compañeros como Jaime Urrutia o Quique González. With a little help of his friendo, y, después de una temporada de descanso, va retomando el contacto con la música. En esa época, también se publica el libro/disco de Homenaje a Panero donde él, Carlos Ann, Bruno Galindo y José María Ponce recitan y musican la obra del poeta. Y esa afición a la literatura, evidente si atendemos a las letras de Bunbury, también se materializa en “Chorrito de Plata”, la editorial de poesía que funda junto a Antonio Estación, donde publican a autores noveles y a algunos músicos que vuelcan en ella su faceta literaria. Pero la colaboración definitiva llega con Nacho Vegas, con el que graba un disco “El Tiempo de las Cerezas” (2006). Ese es el comienzo del regreso, de volver al escenario (entre otros, el Liceo de Barcelona). En medio, la reunión de Héroes del Silencio. Diez conciertos que sirven para cerrar definitivamente ese capítulo. Y un año después, “Hellville de Luxe” (2008). Un disco de rock en el sentido más clásico del término, donde las guitarras adquieren un protagonismo muy especial y en el que los estilos se entrecruzan, pero siempre mirando a las raíces de rock. Una nueva etapa, en la que le acompaña, por supuesto, Phil Manzanera, y que comienza con una frase que resume mucho más que el estado de ánimo o la situación vital del artista: “Al final, para un hombre de mundo, es muy exótico volver a casa”.

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viernes, 27 de noviembre de 2009

10 mejores conciertos del 2009




El presente año tuvo la dosis exacta de masividad y euforia que necesitaba Lima para instalarnos en el mercado latino de los espectáculos de calidad. Ahora sí podemos decir que existimos en materia de eventos musicales internacionales. Ya estamos en el mapa. Existimos. Aquí los 10 mejores shows del año para el equipo de Terra Stereo.



1.Oasis.- El show más multitudinario y de máxima “conexión con el público” del año. Luego la banda se disolvió. Tuvimos suerte.

2.Depeche Mode.- La mejor performance en vivo de una banda en nuestra ciudad. Nunca olvidaremos aquel martes 13 de octubre..

3.Iron Maiden.- Despertó la bestia metal que dormía en Lima, Bruce Dickinson carismático a más no poder cumplió con el sueño de miles..

4. Peter Gabriel.- El ex Genesis no llenó, pero ofreció cátedra musical sobre el escenario. Ver y escuchar el bajo de Tony Levin en directo fue un lujo que el Perú pudo darse.

5.Faith No More.- Mereció mejor suerte y más promoción, pero pese a ello la banda de Mike Patton fue frontal y visceral como pocos este 2009. Tenía que estar en este ranking.

6.The Killers.- La mejor banda de la década tocó en Lima, agradecidos todos, fans y colados a la fiesta..

7.Kiss.- Vimos un espectáculo a la altura de su prestigio como “entertainers”, no asesinaron al mito, por el contrario, comprobamos que el cuarteto sigue siendo el circo rodante del rock..

8. Enrique Bunbury.- Una clase maestra de rock and roll y honestidad brutal. Un reencuentro con el héroe de leyenda que ya nos merecíamos desde hace más de una década.

9.Brett Anderson.- Emotivo concierto con una de las figuras más admiradas del brit pop ante una reducida audiencia. Luego, “quedó secuestrado” sin querer por la inexperiencia de su promotor.

10.Pet Shop Boys.- Baile, coreografías, multimedia y cajas voladoras. El dúo británico bailó, hizo bailar y hasta se declaró enamorado de nuestra comida. Otros que prometieron regresar.

Ahora les toca a ustedes. ¿Cuáles son sus inolvidables de este año y cuáles creen que serán los artistas o grupos que nos visitarán en 2010?

Terra Stereo

miércoles, 25 de noviembre de 2009

martes, 17 de noviembre de 2009

Bunbury cierra ‘Hellville Tour’ a punto de sacar su nuevo disco



El hombre del tiempo también se equivoca en México. Decía que el último huracán de la temporada en el Yucatán había sido el Ida, pero faltaba el más potente, y a la vez el menos dañino: Bunbury. El aragonés cerró su gira ‘Hellville de Tour’ el pasado fin de semana en Cancún ante un público entregado, que celebró con estrépito los temas del

último álbum, los rescates de los anteriores y dos temas de Héroes, algo inusual en Enrique: ‘Herida’ y ‘La chispa adecuada’.

La audiencia tenía una marcada diversidad social. Por un lado, los ‘fresas’ –nombre popular para la gente acomodada en México- que habían pagado una entrada barata para sus posibilidades. Por el otro, la gente de clase más humilde, denominados colectivamente ‘raza’, para quienes la entrada suponía un sacrificio. En el concierto, esa línea quedó difuminada por el entusiasmo. Todos unidos en el aplauso, felices por ver a su artista favorito. Durante toda la semana, además, México rindió tributo al talento de Bunbury. En varios periódicos de tirada nacional apareció un gran anuncio pagado por la Ciudad de México, la capital del país, en el que se decía simplemente: “Gracias, Bunbury”. El concierto gratuito del estadio Azteca, en el que entraron 90.000 espectadores, fue el detonante.

En el equipo de la gira, además de la fotógrafa Josegirl (compañera de Enrique) destacó el trabajo de cinco zaragozanos. El primero, el mánager y promotor Nacho Royo; Ramón Gacías, batería de la banda y mano derecha de Enrique; Javier ‘Chinas’ Estrada, una vez más el ingeniero de sonido de un proyecto que involucre a Bunbury, y los ‘backliners’ Liborio García y José Román Yago. Junto a ellos, 20 personas más venidas de España y otras tantas de México. La fiesta postconcierto duró dos días, y ocupó toda un ala del hotel elegido por la banda, que tenía puerto marítimo propio y una playa de ensueño.

Enrique reconoció estar “un poquito cansado, después de año y pico de gira”. El zaragozano tiene planeado descansar ahora, antes de que su nuevo disco ‘Las consecuencias’ salga al mercado: finalmente será a principios de 2010. El primer single, cantado a dúo con Miren Iza, del grupo Tulsa, es una versión de Jeannette: ‘Frente a frente’. El vídeo, de un gusto exquisito digno de una canción tan bonita, lo ha dirigido Juan Antonio Bayona, el responsable de la multipremiada cinta ‘El orfanato’.

HISTORICO CONCIERTO DE ENRIQUE BUNBURY EN CANCÚN


14 Noviembre 2009, Cancún México. El reloj marcaba las 21:03 hrs, el escenario estaba listo para su cita con la historia, miles de gritos que se fundieron a una sola voz que reclamaba la presencia, “¡Enrique, Enrique, Enriqueee!”, la plaza de toros era una sucursal del manicomio, los músicos ya había salido al escenario y justo en ese momento la presencia del rockero provocó un ruido semejante a la erupción de un volcán, se daba el cierre de una gira que duro año y medio y era Cancún el escenario final…

El concierto que duro más de dos horas fue un éxito rotundo, el publico coreo todas y cada una de las canciones de la estrella de rock, cerrando de esta forma y en esta ciudad su gira Hellville the tour, un viaje que comenzó por España a principios de septiembre de 2008, continuó por Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Las vegas en los EEUU, centro y Sudamérica y que acabó hoy en tierras mexicanas.


Durante el concierto el artista y su staff comentaron que estaban felices de volver a casa después de un año y medio de gira por diversos países pero que en esta noche se encontraban particularmente tristes por terminar la gira y no volver a presentar más dicho repertorio, agradeciendo a los cancunenses la oportunidad del cierre en un destino tan paradisíaco.

El cantante aprovecho la ocasión también para agradecer a la gente de Mérida Yucatán por haber acudido al concierto en Cancún ya que en Mérida no se pudo llevar a cabo la presentación sin embargo dijo quedar en deuda con el pueblo yucateco y que el siempre cumple sus promesas y esa promesa era volver.

El público lo ovaciono al abandonar el escenario con gritos, haciendo regresar hasta en 3 ocasiones al cantante para interpretar temas como “LA CHISPA ADECUADA”.

En otoño de 2009 está prevista la salida de su sexto álbum solista “Las consecuencias” un nuevo giro en su imparable carrera como uno de los más activos y creativos autores del rock en nuestro idioma.

De esta manera se cerró una de las giras más exitosas de Bunbury, sin duda alguna, el cantante y compositor de rock español más internacional.

viernes, 13 de noviembre de 2009

ALGO DE EL MEJOR CONCIERTO DE MI VIDA

"Aqui y El Hijo del Pueblo"

Bunbury logra ser el español que reúne a más personas en México en concierto






Locuaz y entregado, Enrique Bunbury se ha convertido en el artista español, en solitario, que más público ha reunido en México, al cantar ante 90.00 espectadores en el legendario Estadio Azteca.

HERALDO.es
JUAN RAMÓN PEÑA/EFE. Mexico


Bunbury se apuntó este récord anoche, en el concierto que marcó el cierre mundial de su gira "Hellville de Tour", al que asistieron 90.000 personas, lo que supone además la actuación en la que el artista ha reunido a más público.

"Quisimos que fuera en el Zócalo, no pudo ser, pero ¿no es éste el mayor estadio de fútbol de todos los lugares del mundo o algo así?", exaltó el artista al poco de salir. 



El Azteca, sede del capitalino equipo de fútbol América, es el foro más grande del país, con una capacidad máxima de hasta 120.000 espectadores, y que se reserva a los grandes de la música, entre ellos Michael Jackson, U2 y Elton John. 



Aunque otros artistas españoles han cantado en ese mismo estadio, entre ellos David Bisbal, las actuaciones han sido festivales con otros artistas. 



Tras veinte meses de gira con casi 60 conciertos, Bunbury quiso ofrecer como final de tour un concierto gratuito a México "en agradecimiento" por el cariño que se le profesa, según dijo a Efe. 



Sólo unas pocas entradas fueron destinadas a la venta, en zonas preferentes, y aunque ofrecerá una actuación más en Cancún, la del Azteca queda como gran fin de fiesta.

"Al pisar por primera vez el territorio mexicano me sentí como el Papa, que besa el suelo cuando llega a los lugares, eso fue lo primero que hice, porque de repente tuve una sensación de que yo había vivido aquí en una vida anterior", contó al público. 



Bunbury, ataviado con sombrero, saltó sobre las tablas de el Estadio Azteca con "El club de los imposibles" y, tras saludar con un "¡Buenas noches cabrones!", continuó con "Señorita Hermafrodita".

"Lady Blue", "El extranjero", "El rescate" y "Alicia" fueron algunas de las melodías a las que puso voz, además de recordar algunos clásicos de su antigua banda "Héroes del Silencio", como "La chispa adecuada", "Apuesta por el Rock & Roll" y "La Herida".

Periódicamente arreciaban los gritos de "Enrique, Enrique" de un público que había vendido su alma desde el minuto uno y que coreó con pasión todos los temas. 



No faltó el homenaje a México en forma de ranchera con "El hijo del pueblo", de José Alfredo Jiménez, autor de clásicos como "El Rey". 



"Es mi orgullo haber nacido en el barrio mas humilde, alejado del bullicio y de la falsa sociedad, yo no tengo la desgracia de no ser hijo del pueblo, yo me cuento entre la gente que no tiene falsedad", entonó Bunbury. 



Tras dos horas y media de canciones, el cantante volvió a cubrir el corazón que había desnudado y se retiró con un "nos vemos pronto".

jueves, 12 de noviembre de 2009

Bunbury es Azteca



Este 11 de Noviembre sera recordado en la historia del Estadio Azteca, más de 70,000 seguidores de Enrique Bunbury nos dimos cita en el coloso de Santa Ursula, para celebrar uno de los conciertos más emotivos que haya dado; la recta final del Hellville de Tour. Comenzo 10 minutos tarde, pero valio la pena la espera; casi tres horas de actuación y con tres cortes para cambio de atuendo.

RADIO KAOS
Opinion acerca de la música en los ultimos 30 años

Escrito por Enrique el jueves 12 de noviembre de 2009



Este 11 de Noviembre sera recordado en la historia del Estadio Azteca, más de 70,000 seguidores de Enrique Bunbury nos dimos cita en el coloso de Santa Ursula, para celebrar uno de los conciertos más emotivos que haya dado; la recta final del Hellville de Tour. Comenzo 10 minutos tarde, pero valio la pena la espera; casi tres horas de actuación y con tres cortes para cambio de atuendo.

Hubo grandes momentos emotivos la entrada del concierto con el Club de los Imposibles, que hizo que un estadio a medio llenar se llenara en minutos, muchas personas se quedaron todo el concierto en los pasillos de las gradas, otro momento fue cuando toco La Herida de su vieja banda "Heroes del Silencio", Sacame de Aqui y Bujias para el Dolor fueron coreadas por todos los presentes, le siguieron los temas Si, El hombre delgado que no flaqueara jamas; le dio un parte aguas a una noche fria que se volvio un verdadero infierno. Recordo temas de todos sus tiempo, historias personales para entonar el El Extranjero y hacer un gran brindis por todos los presentes.

Una de sus dos grandes sorpresas fue cantar La Chispa Adecuada en una version Jazz Down Tempo, que fue sin duda un lujo para los oidos y fue nombrado heroe otra vez. Y su final poco esperado cantar Aqui seguida de El Hijo del Pueblo y El Jinete de nuestro Jose Alfredo Jimenez. Asi elevo al azteca como nunca nadie lo habia hecho jamas.

Y al final, fue preludio para Canto y cerrar una noche magica llena de ritmos y sabores.

Enrique Bunbury inicia recital en el Azteca con gran ovación



Cerca de las 21:00 horas, el cantante salió al escenario con su tradicional atuendo, sombrero negro y gafas oscuras, para ser recibido con una ensordecedora ovación que marcó el inicio del recital.


Notimex

El Universal 

Ciudad de México Miércoles 11 de noviembre de 2009
21:42

El cantante Enrique Bunbury abrió con éxito el recital que ofrece esta noche en el Estadio Azteca como parte de la gira Hellville de Tour 2008-2009, en la que con sólo unos temas ha logrado abarrotar las tribunas y más de media cancha.

Cerca de las 21:00 horas, Bunbury salió al escenario con su tradicional atuendo, sombrero negro y gafas oscuras, para ser recibido con una ensordecedora ovación que marcó el inicio del recital.

Dos pantallas gigantes adornan el escenario que pisa Bunbury, el cual se ha caracterizado a lo largo de su tour por ser de color rojo.

"La señorita hermafrodita" y "Hay muy poca gente" son algunos de los temas con los que Bunbury ha causado la euforia de sus seguidores, que muy emocionados simulan un encuentro de futbol.

martes, 10 de noviembre de 2009

Bunbury regresó a roquear la frontera



San Diego, California.- En esta frontera inició su gira por el continente Americano a principios de año y a esta frontera regresó ocho meses más tarde, después de visitar países sudamericanos con los que tenía cuentas pendientes dada su larga ausencia. Es el músico Enrique Bunbury y su 'Hellville Detour', gira emprendida por el roquero español para dar a conocer su más reciente material discográfico Hellville Deluxe y que lo tuvo trabajando arduamente este 2009.


El ex líder de Los Héroes del Silencio en marzo estuvo en Tijuana y la noche del viernes 6 de noviembre en San Diego, presentándose en un foro pequeño que logró convocar a residentes de ambos lados de la frontera y de muy distintas apariencias, entre darks, estadounidenses, fresas, chicas sexys y chicanos de todas las edades, pero todos con algo en común: el gusto por la música del 'Aragonés Errante'.



Al principio sonaron temas como 'Club de los imposibles', 'Señorita hermafrodita', 'Bujías para el dolor', 'El extranjero', 'Hay muy poca gente' y 'Sácame de aquí', interpretados con la característica entrega del compositor originario de Zaragoza, España.



Le siguieron otros poemas existenciales y surrealistas con estridentes guitarras como 'Infinito', 'Sólo si me perdonas', 'Si', 'Puta desagradecida', 'Porque las cosas cambian', 'La herida' y 'El rescate', siempre contando con los coros de la multitud que en ocasiones superaban la grave voz del cantautor.



Enrique Bunbury con su desinhibida presencia escénica y dramática interpretación vocal hipnotizó a su público, al que ya tiene cautivo y al que quizá iba a conocerlo, porque durante el concierto se pudo ver que la entrega fue mutua tanto arriba como abajo del escenario.



Después de complacer a sus seguidores con 'Alicia', 'Si no fuera por ti', 'Apuesta por el rock & roll' y 'Aquí me quedo', Bunbury presentó la versión acústica de 'La chispa adecuada' y 'El hijo del pueblo', para culminar la noche con una muy pertinente elección no obstante la exigencia de su público por quedarse: 'Y al final'.



La gira 'Hellville Detour' continuará mañana en el Estadio Azteca de la capital del país, cerrando el año con dos fechas más en el caribe mexicano.

Hellville 10.11.09 Bunbury regresó a roquear la frontera San Diego, California.- En esta frontera inició su gira por el continente Americano a princ



A estas alturas, cualquiera que vaya a un concierto de Enrique Bunbury con la intención de escuchar los éxitos de su vieja banda Los Héroes del Silencio tiene que estar seriamente despistado.



Y es que si bien sigue siendo conocido a nivel mundial por su rol como cantante en la citada banda, este español lleva ya doce años como solista, y ha grabado más discos así que los que hizo con el grupo.

Eso es algo que pareció entender la mayoría de los fanáticos que se reunieron el miércoles pasado en el Teatro Nokia y que celebraron con mucho entusiasmo la actuación, en la que se incluyó sólo un tema de los añorados Héroes: "La herida".



Como solista, Bunbury es menos explosivo, pero mucho más versátil que su vieja banda; no ha dejado de llevar el atuendo rockero que lo caracterizó siempre (y que sigue recordando a Jim Morrison), pero adopta frecuentemente senderos más introspectivos, pasajes más acústicos y ritmos menos frenéticos.



Claro que eso no fue del todo evidente al principio del show, que empezó con una buena muestra de los cortes más contundente de su más reciente placa, "Hellville de Luxe", incluyendo "Hay muy poca gente", una canción enérgica y celebratoria que sí recuerda lo hecho por los Héroes.



Pero el vocalista empezó pronto a cambiar de ritmo para desgranar piezas más atmosféricas y lentas, como "Doscientos huesos y un collar de calaveras" (donde uno de sus músicos se desprendió de la guitarra eléctrica para encargarse de la mandolina), o para asumir una tendencia folclórica y balcánica a través de una vibrante versión de "Extranjero" que incluyó acordeón, ukulele y contrabajo.

A lo largo del concierto, Bunbury -que tocó la guitarra acústica- demostró que también le da cabida a temas inspirados en el bolero y en la ranchera, como lo atestiguaron "Sácame de aquí" e "Infinito", un par de composiciones que, además de probar su estrecha relación con el país vecino, son dos las más aclamadas por la audiencia mexicana.



Pero el interés cultural del cantante y creador no se limita a una sola región, ya que el mismo show le sirvió también para presentar "Canto" -una pieza inspirada en la música costeña del Perú- y lo hizo recurrir a arreglos instrumentales que remitían frecuentemente a sonidos provenientes del tango, del cabaret francés y de otras escuelas menos discernibles.



Lo curioso es que, a pesar de sus constantes variaciones musicales, el arte de Bunbury no se altera mayormente en lo que respecta a su interpretación vocal, cuya impostación extrema resultaba conveniente para el sonido más 'heavy' de los Héroes, pero que se muestra a veces excesiva en sus temas más suaves.

Por el lado rockero, el mismo cantautor se inclinó mayormente hacia las influencias psicodélicas que se han plasmado en varios de sus trabajos como solista, recordando a Pink Floyd en algunos de los pasajes instrumentales del excelente corte "Alicia" y rindiéndole tributo a David Bowie en "Lady Blue", una composición completamente metida en la onda espacial del citado británico durante su etapa como Ziggy Stardust.



En todo caso, el zaragozano -que tiene una personalidad impetuosa y no suele llevarse bien con la prensa comercial- no quiso probarle nada a nadie, ya que concluyó su notable presentación con "Si no fuera por ti", un llamativo surco de marcado acento rockero, con un estilo muy anglosajón y ninguna tendencia latina.

sábado, 7 de noviembre de 2009

TRIBUTO A UMPAH-PAH con BUNBURY, IVAN FERREIRO, AMPARANOIA, SHUARMA, SANTA N y el mejor pop independiente catalán. Bajo la dirección artística de PEP



El próximo 30 de noviembre sale a la venta “MÉS RAONS DE PES. EL TRIBUT A UMPAH-PAH”, un disco de homenaje a la banda de rock que lideró Adrià Puntí desde 1989 a 1996, publicado por Música Global.

Son 17 canciones en catalán y en castellano que incluyen a Bunbury por partida doble: con una preciosa y sorprendente versión de “Si” reinventada por su nueva banda y junto al saxo del mítico Dani Nelo (exRebeldes); y también acompañando como músico, en los arreglos y como productor del primer tema del álbum: “Mirall capgirat” (“Espejo invertido”). Esta canción, grabada en los estudios Hellville de Luxe, es la primera que publica Puntí en los últimos siete años, y la primera con su nueva reencarnación como Josep Puntí, enterrando así definitivamente su anterior personalidad como Adrià Puntí.


La selección de los artistas, a cargo de Pep Blay y Jordi Puig, mezcla nombres reconocidos del rock español que en su momento se declararon admiradores de Umpah-pah, como Bunbury, Iván Ferreiro, Amparanoia, Shuarma, Gossos o Santa N (Carlos Ann y Mariona Aupí), junto con la última generación del pop alternativo catalán –los deudores más directos de la banda gerundense–, como Love of Lesbian, Mishima, Refree, Mazoni, Egon Soda, Pau Vallvé, Abús, Plouen Catximbes, Miquel Abras o Le Croupier. Entre los temas no faltan clásicos como “Un joc d’ous”, “Bevent passat”, “Entre tú y tu yo”, “Repapiejant”, “Novembre”, “El boulevard dels xiprers” o “Nina ensucrada”. El disco finaliza con una versión de la popular “La Catximba” para bailar hasta la saciedad, adaptada por el compositor techno-juguetón Xavi Lloses e interpretada a varias voces por algunas de las mejores voces de Girona, como Gerard Quintana, Rosa Pou, Mazoni, Miquel Abras y Le Croupier.


Como guinda para los seguidores más acérrimos de la banda, el diseño del álbum ha corrido a cargo del mismo Josep Puntí, que ha elegido para la portada una foto antigua de la Plaza de Amer –la del bar Springsteen, donde nació Umpah-pah– e introduce un libreto que incluye noticias increibles, diarios de a bordo, cómic y fotografías antiguas. Se trata de una variación del que apareció en el LP “Bamboo Avenue”, y que sólo lo tienen aquellos que compraron el vinilo, puesto que jamás se reeditó para el CD. 


El talento de Umpah-pah se concentra en cuatro álbumes en catalán (“Raons de pes”, “Bamboo Avenue”, “Borinots” y “Bordell”) y dos en castellano (“Triquiñuelas al óleo” y “La columna de Simeón”); un hit reggae para fumadores (“La Catximba i els rostolls de l’Angelina”), y otras muestras de calidad e ingenio como “Un joc d’ous” o “Entre tú y tu yo”.


Su carrera se inició teloneando a Sopa de Cabra, y así fue como los descubrió Salseta Discos. Más adelante, para su proyección estatal ficharon por la multinacional BMG-RCA. Sus álbumes fueron producidos por el legendario guitarrista Marc Grau (Sisa, Último de la Fila y también productor de los grandes de la música catalana, como Sopa de Cabra y Els Pets). Toda la crítica española les reconoció como una de las propuestas musicales más originales y brillantes que jamás se han dado en la península, y recibieron el premio Ondas al grupo revelación en el año 1994. La banda se disolvió en 1996, y Adrià Puntí continuó una intermitente carrera en solitario con tres discos publicados, acompañado y producido por Quimi Portet (exÚltimo de la Fila). También ha colaborado a menudo con Bunbury, quien le considera su “hermano del alma” y le llevó de invitado en su histórica gira circense del Freak Show.


Umpah-pah es el grupo de rock catalán más reivindicado y respetado por los mismos músicos, alternativo por lo esencial. Sus canciones poseen estructuras complejas, melodías bellas sin ser fáciles y un universo poético delicioso, genial, a menudo surrealista. Si Dalí fuera rockero, no hay duda de que en su colección tendría todos los vinilos de Umpah-pah.


martes, 3 de noviembre de 2009

Enrique Bunbury llega a los Grammy Latino con su disco "más redondo"



Antonio Martín Guirado Los Ángeles (EEUU), 2 nov (EFE).- El español Enrique Bunbury hace escala en Los Ángeles este miércoles justo antes de partir hacia Las Vegas para actuar en los Grammy Latino, unos premios en los que compite en dos categorías con su último disco, "Hellville de Luxe".

Bunbury, ex líder de Héroes del Silencio, recibió sendas candidaturas a la "Mejor canción de rock", por la letra de "Hay muy poca gente", y al "Mejor álbum de rock", por "Hellville de Luxe", su disco "más redondo", según confesó el propio artista a Efe.


"Últimamente con el transcurso de la gira ("Hellville de Tour"), estoy muy contento con el material que grabé para este álbum. Creo que es un buen puñado de canciones y, posiblemente, mi disco más redondo. Quizás, el menos irregular", manifestó el cantante zaragozano a través de correo electrónico desde la ciudad argentina de Córdoba.

Bunbury actúa este miércoles en Los Ángeles (California), en el Teatro Nokia, y posteriormente se desplazará a Las Vegas (Nevada), para actuar el jueves en la gala de entrega de los Grammy Latino, unos premios para los que ya suma cinco nominaciones.

"No tengo idea de cómo funciona el sistema de elección de los candidatos a los Grammy Latino. De todas formas es la cuarta y quinta nominación y las anteriores fueron con "Pequeño", "El Viaje a Ninguna Parte" y "Tour 2007", con Héroes del Silencio. No sé que significa eso. ¿Son mis discos más comerciales?, ¿los más exitosos?", se preguntó Bunbury.

El cantante se mostró agradecido por las candidaturas de la Academia de la Grabación latina, aunque valoró en su justa medida este reconocimiento.

"Me interesa más el público que los premios, creo que a casi todos los músicos nos ocurre lo mismo. Eso sí, me gusta que mis compañeros de profesión y la Academia reconozcan mi trabajo, no lo voy a negar. Aún así, muchos de los músicos que más me gustan jamás obtuvieron un Grammy", comentó Bunbury.

Para el artista maño en estos galardones prima "lo popular" sobre "lo interesante". "Lo entiendo, aunque no lo comparto", manifestó.

Sin tiempo para descansar, Bunbury seguirá su gira el viernes en San Diego y el domingo en San Francisco, mientras disfruta su etapa en solitario, alejado de los conciertos en estadios repletos junto a sus compañeros de Héroes del Silencio.

"Me gustan los cambios. Hay gente que los teme, pero yo los adoro. Creo que la ruptura de Héroes fue una liberación para todos nosotros y que mis mejores trabajos son los últimos", manifestó el cantante, que en 2007 volvió a reunirse con esa formación para una serie de conciertos, como el del Estadio de La Cartuja, en Sevilla, al que asistieron 70.000 personas.

"Volver a tocar con mis compañeros de Héroes fue una cura necesaria. El concierto de Sevilla nos llenó de orgullo. El público fue fantástico y, para mí, uno de los mejores de toda la gira", declaró Bunbury, quien sin embargo admitió que, a día de hoy, no hay "ninguna" posibilidad de que los fans vuelvan a disfrutar del grupo reunido.

Ahora el artista está volcado en su actual gira y con un ojo puesto en su próximo álbum, "Las consecuencias", en el que dará una nueva vuelta de tuerca a su carrera en solitario.

"Es un disco más acústico, íntimo. La sección de cuerda toma protagonismo y los instrumentos de palo sustituyen a los eléctricos.

Es un disco de cámara", comentó Bunbury, quien desveló que le encantaría volver a trabajar con Nacho Vegas, con quien ya grabó "El tiempo de las cerezas" en 2006.

"Pienso que sería fantástico volver a hacer un disco juntos en algún momento futuro. Creo que es un artista importante y serio dentro de la música en español y que podríamos hacer otro disco estupendo", afirmó.

Por eso el cantautor prefiere mirar adelante, a pesar de la brillantez de su pasado.
"Soy de los que piensan que cualquier tiempo futuro será mucho mejor. Me quedo con el año que viene. Promete mucho", concluyó.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Buenos Aires 31.10.09: "Puro rock 'n' roll para estallar Buenos Aires"



Tras su espectacular concierto el pasado 29 de Octubre en Córdoba, Bunbury aterrizaba en la capital argentina, lugar bastante bien conocido por el artista por haber actuado anteriormente tanto con Héroes del Silencio como en solitario, además de por su pasión por la cultura bonaerense. El lugar elegido era el Estadio Luna Park, donde

se han celebrado algunos de los acontecimientos religiosos, políticos, artísticos, deportivos y sociales más relevantes de los últimos 70 años. Por ejemplo, aquí recibimos al Santo Padre, descubrimos artistas como Sinatra o Pavarotti, disfrutamos del mejor Ballet del mundo, de la Opera y de grandes recitales nacionales e internacionales en los más variados estilos musicales.

Allí comenzaban a llegar los numerosos seguidores como Sergio y Sebastián que desde las 17 horas del día 30 llegaron en el conurbano bonaerense para presencial el tan esperado show.



A las 17 horas del sábado, ya podía escucharse la prueba de sonido. En Buenos Aires llovía torrencialmente, aún así la gente seguía acercándose para la apertura. Por fin, a las 19.30 horas se abrían las puertas.



La espera continuó dentro. Eran las 21.30 y el público cantaba en un gran coro clásico como “Apuesta por el rock ‘n’roll”, haciendo la espera más entretenida hasta las 22 horas que las luces del recinto se apagaron. El público enloquecido gritaba, se movía de lado a lado... Y así, se encendían las dos pantallas de leds, mientras ingresaban los músicos uno a uno. Por último la aparición tan esperada sobre el escenario de Enrique Bunbury vistiendo de negro, con su sombrero y gafas. Comenzaba con “El club de los imposibles”, siguiendo con “La señorita hermafrodita” y “Hay muy poca gente”, donde Enrique se quitó el sombrero, haciendo una reverencia al público y comentando “¡¡Gracias por venir!!. Es un verdadero placer estar con todos ustedes en el Luna Park. Era un sueño para mí tocar en este magnífico lugar. Venimos a tocar rock ‘n’ roll. ¡¡¡Quiero que tiemble el Luna Park!!!". Y así comenzó a sonar “Bujías para el dolor” siguiendo con “Sólo si me perdonas” y “Puta desagradecida”.



Marcaban las 22.37 horas cuando de repente, se apagaron las luces para que Jordi Mena se volviera el protagonista avanzando unos pasos mientras una luz puntual lo ilumina para hacer un solo de guitarra. Al fondo, se mueve un telón rojo y se encendía cinco lámparas colgantes. Bunbury entra en escena vistiendo una camisa negra con rojo y una boa al cuello, y comienza a interpretar “Sácame de aquí”. El público estallaba a coro.



Luego siguió con la presentación de otro de sus músicos, en este caso Jorge Rebenaque “Rebe” al acordeón para comenzar con una versión de “Desmejorado”, completamente dramática y pasional. Ya en la siguiente canción los acordes eran desconocidos, hasta que Bunbury comenzó con las primeras frases de “La herida” de su época con Héroes del Silencio. Todo el estadio Luna Park ponía su fuerza y entonaba junto al cantante esa canción tan esperada. Inmediatamente seguía con su guitarra encima, con los primeros acordes de “Alicia (expulsada al país de las maravillas” para de nuevo dejar la guitarra tras interpretarla. En este momento Jordi Mena y Álvaro Suite (guitarras) pasaban al centro del escenario. Bunbury, unos pasos detrás de ellos, toma el pie del micro y comienza unos movimientos para darse la vuelta y seguir con “Infinito”, recorriendo el escenario de punta a punta. En la última frase de esa canción se recreó alargando la última frase: “Un momento se va... se va… se va... se fue...” y saludando al público.



Nuevamente se apagaban las luces quedando encendidas las dos pantallas de leds que se encontraban ubicadas en la parte trasera del escenario. Y así comienza un montaje audiovisual para dar paso a “El hombre delgado que no flaqueara jamás”. Puro rock & roll y Buenos Aires estallaba!. De hecho, Enrique cambiaba una frase de la canción diciendo: “Voy con la firme intención de caldear Buenos Aires... y armar un buen escándalo!!!”. Y sí que lo había conseguido!!!



Tras ésta, se producía un silencio que se rompió cuando comienzó a sonar el piano la s primeras notas de “Sí”. Después seguiría “El rescate”, “Apuesta por el rock ‘n’ roll” y “Lady Blue” con protagonismo al inicio para los guitarrazos de Álvaro Suite. Al final, Bunbury conversaba con el público diciendo "Argentinos y argentinas, ¡es un verdadero placer estar aquí con ustedes!"



Ya eran las 23.35 horas, cuando volvieron a apagarse todas las luces. Bunbury reaparecía en escena con una copa de vino, alzándola hacia el público para comenzar con “El viento a favor” seguida de “200 huesos y un collar de calaveras” e “Y al final”, con la que comienza a sentirse la conclusión del show. Aunque el público a coro exigía más gritando: "¡¡¡No se va, Enrique no se va, Enrique no se va, Enrique no se va!!!", así que Bunbury volvería a aparecer en escena diciendo: "Mientras ustedes quieran, aquí estamos".



Luego de presentar a su banda el siguiente tema en sonar fue “No me llames cariño” seguido de “El jinete” con un apoteósico final donde Alvaro Suite tomaba su guitarra para pasar las cuerdas por el pie del micro y así produciendo una distorsión.

Cada uno seguía en su papel y Bunbury, comenzaba a caminar como si lo hiciera sobre una cuerda floja manteniendo el equilibrio para llegae al borde del escenario y llevase su cuerpo hacia abajo, levantándose luego para interpretar “Canto (el mismo dolor)”.



Rebasadas las 00 horas, los músicos saludaban y Bunbury exclamaba al público: "Una más y no jodemos más!!!"



Y así vuelve a realizar una preciosa versión de "El tiempo de las cerezas", tema que dio título al album que realizó junto a Nacho Vegas. Posteriormente conversaría con el público haciendo referencia al clima de Buenos Aires y a la organización del Luna Park, para ver quién dependía del bar y comentar "Me gustaría que sirvieran tequila para mis amigos. ¡¡¡Cárguenlo a mi cuenta, que no soy de fiar de todas formas!!!"



Y así, con ese buen clima terminaba el show, con la última canción: “La chispa adecuada”. Fueron dos horas y veinte minutos de show donde casi 10000 personas gritaron, cantaron, bailaron, saltaron y aplaudieron a un grande... A Enrique Bunbury, siempre tan querido para Buenos Aires.



Córdoba (Argentina) 29.10.2009: “¡¡¡No se va, Enrique no se va!!!


La primera vez que Bunbury se presentó en la ciudad de Córdoba (Argentina) para actuar en solitario fue con la gira de Pequeño el 2 de Noviembre de 2000. Posteriormente regresaría el 27 de Octubre de 2001, para visitarla de nuevo y por última vez el 3 de Septiembre de 2004 con el disco de “El viaje a ninguna parte”. Desde entonces, cinco años tendrían que pasar de nuevo para que Bunbury pisara

suelo cordobés presentando nueva banda y nuevo disco: “Hellville de Luxe”. El lugar elegido el Estadio Cubierto Juniors. La hora señalada: las 22, aunque, por la temperatura inusual para esta época del año (42º marcaban los termómetros), el inicio se adelantaría a las 21.30 horas, momento en el que se apagaban las luces ante los gritos de emoción de toda los allí presente. Comenzaba la música de introducción, con las pantallas ya encendidas mientras aparecía la banda en el escenario precediendo a Enrique que salía el último. Se observaba al público feliz.

El tema de apertura fue “El club de los imposibles”, seguido por “La señorita hermafrodita”, y “Hay muy poca gente”. Enrique conversaba con el público diciendo que “no se asusten si alguno se desploma sobre el escenario, porque ¡¡qué calor!!”. Esto provocaba que le recordase a Zaragoza, que es desierto y según comentaba “por fin estábamos hermanados… ¡¡pero por el calor!!”



A continuación afirmaba: “Esto les va a doler” para empezar con “Bujías para el dolor”. Siguió diciendo “por aquí la gente tiene ganas de fiesta” para interpretar “Sólo si me perdonas” y después hacer “Si no fuera por ti”.



Tras esta primera traca, le sucedía el momento más íntimo y reposado con cambio de telón y con el guitarrista Jordi Mena tomando el protagonismo para introducir el tema “Sácame de aquí” al que le seguirían “El extranjero”, “Contar contigo” o “La herida”. Con ésta, la gente se quedó escuchando los primeros acordes para intentar adivinar qué sería hasta que reconocieron que era el clásico de Héroes del silencio. El ambiente era de fiesta total. Este set lo completaron con “Alicia” e “Infinito”, volviendo después de nuevo al pulso rockero con “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, “Si” (aunque antes Enrique tomó una botella de vino blanco para rellenar su copa y la de Álvaro y realizar un brindis), “El rescate”, “Apuesta por el r n r”… El calor seguía, y Bunbury intentaba aplacarlo con un balde con agua que posteriormente lanzaría al público para luego continuar con “Lady Blue”.



Era hora y media de show, cuando salieron del escenario para hacer una pausa. Las luces se apagaban y el coro de la gente era parecido a los cánticos apasionados por el futbol: “¡¡¡No se va, Enrique no se va, Enrique no se va, Enrique no se va!!!



Tras esto, vuelven al escenario, Enrique presenta a la banda y siguen con “El viento a favor”, “No fue bueno pero fue lo mejor” e “Y al final” saludando al público y dejando el pie del micro hacia la gente para seguir escuchando sus cantos mientras volvían al backstage.



Superadas ya las 23.25 horas, reaparecen con “No me llames cariño” y “El jinete”. Enrique queda arrodillado en el piso ante esta canción de José Alfredo Jiménez y es así como comienza “Canto (el mismo dolor)” para terminar diciendo “Córdoba, ¡que Dios les bendiga! ¡No se olviden de nosotros por favor, nosotros no lo vamos a hacer!”. Un amago de despedida que finalmente no fue así porque a las 23.42 vuelven al escenario, para interpretar una sentidísima versión de “La chispa adecuada” con la que, ya sí, pondrían punto y final al show.



El publico de argentina, que sigue la música de Bunbury como si fuera una auténtica religión, quedaría muy satisfecho. Sin lugar a dudas, fue un espectáculo emotivo a pesar del calor, con un reciento lleno.

domingo, 1 de noviembre de 2009

“Soy rocker, gitano y romántico”





El músico español habla sobre su espíritu nómade y repasa la simiente de “Hellville de Luxe”, disco que presenta el jueves en Córdoba.

Quien dedica la mayoría de sus días a viajar, a desplazarse como nómade por un mundo cuyas barreras se desdibujan, nunca pierde del todo la relación con su hogar

(donde quiera que esté). Quizás ambos extremos (el viaje y el refugio) no puedan estar separados. Y por eso tal vez Bunbury, rockero errante por naturaleza, le puso a su último disco el nombre Hellville de Luxe. Así se llama su casa en el Puerto de Santa María (España), parada necesaria –y deseada– entre tanto ir y venir.

Es en el marco de una de esas enormes giras que el ex Héroes del Silencio llega nuevamente a Córdoba, para presentar su reciente trabajo este jueves, en el Estadio Cubierto Juniors. Según Bunbury, Hellville de Luxe cumple un rol cada vez más destacado en su discografía: "Cuando salió, creí que no era más importante que El Viaje a Ninguna Parte o Pequeño. Conforme he ido interpretando sus canciones, me he dado cuenta de la importancia y el valor del trabajo. Al día de hoy, creo que es el mejor que he sacado hasta el momento", asegura.

¿Por qué un viajero consumado como Bunbury bautizó al disco con el nombre de su hogar? "Era la primera vez que componía un disco en casa, sin viajar, sin moverme de un lugar a otro en busca de inspiración –explica–. Bajar todos los días a mi estudio, en el sótano de mi casa, a trabajar un poco, fue por su anomalía una forma de encontrarme con las musas. Aunque me sigue encantando viajar, el Puerto de Santa María me reconcilió con la vida más sedentaria. Allí podría quedarme una buena temporada sin preocuparme de nada más".

–¿Cómo se inicia tu amor por los viajes? 


–Creo que fue a través de la literatura, de los libros de Stevenson, de Verne, de Salgari. Los libros de aventuras en lugares exóticos me maravillaron de muy niño y me inculcaron el placer de la vida nómade. Siempre pensé que cada barco, cada tren, cada avión que tenía que tomar era el principio de una gran aventura. Hay personas a las que les fastidia enormemente hacer las maletas. Para mí es un sueño hecho realidad. No hay viaje malo, sino viajero cansado o sin inspiración.

Música del mundo
Así como emergen y desaparecen los lugares por donde transita, el arte de Bunbury no halla reflejos, no se encuentra en ninguna patria.
"Soy rocker, gitano y romántico y, espero, alguna cosa más que olvidé. Mi música no va hacia ningún lado –reflexiona–, cada día me expreso como me siento. Espero que eso signifique algo para alguien".

Fue así que en Hellville de Luxe el rockero español decidió volver a darle protagonismo a la guitarra, instrumento que había quedado un rato en el estante para dejar paso a incursiones más heterodoxas. "Nunca se fue la pasión por el buen rock´n´roll, pero no soy tan fetichista ni de la guitarra ni de ningún instrumento. Me gusta la música y cualquier instrumento es susceptible de ser utilizado. Me encantaría hacer discos con más percusión, con instrumentos indígenas, sólo con orquesta, con más metales, con electrónica...", enumera.

Una curiosidad similar a la que profesa por las expresiones autóctonas: "Todavía no conozco la Argentina como me gustaría, hay un viaje pendiente por vuestro país –advierte–. Me interesa mucho vuestra música popular, en general los tangos, la cumbia, las chacareras, el cuarteto. Son músicas fantásticas con intérpretes gigantes". 



Cambio de ruta 

Hellville de Luxe llega después de un quiebre en la carrera solista de Bunbury. En 2005, el músico decidió alejarse de los conciertos, suspender su banda (El huracán ambulante) y dedicarse a otros proyectos y colaboraciones –como El tiempo de las cerezas, disco gestado a dúo con Nacho Vegas–: "Tuve un par de años o tres en los que necesité reflexionar sobre mi entorno: mi management, mi banda, mi contrato discográfico, mi casa, mi vida. Me tomé mi tiempo para poner orden en el caos".

–¿Cómo te llevás con la nueva banda que formaste? 


–Todavía está en proceso de formación. Recién grabamos nuestro segundo álbum juntos (Las consecuencias, de pronta edición) y creo que es ahora cuando empieza a tomar forma definida, personal y característica. No es fácil que un grupo amarre, necesita su tiempo. Déjanos un par de años más y otro disco, y podremos comparar de forma seria y justa. 



–¿De qué se trata tu nuevo trabajo?
–Las consecuencias se terminó de grabar en julio de este año, es un disco de cambio de ciclo. No sé si es un cierre o un comienzo. Creo que es un disco importante y espero que emocione tanto como me emociona a mí. 



–¿Qué te lleva a colaborar tanto con otros artistas?
–No he tenido ningún problema en compartir momentos musicales con colegas de profesión. Siempre es un placer disfrutar de algo de rock´n´roll con gente con talento. Últimamente estoy más concentrado en mis canciones y conciertos, pero no descarto volver a colaborar como en otros tiempos.

¿Cómo recuerda Bunbury la experiencia, dos años después?


"Fue una gira importante, tanto por la cantidad de público que fue a los shows como por los sentimientos que provocó en diferentes partes del mundo. Para nosotros, obviamente, tenía un significado especial".



–¿Cuál?


–Cerramos una etapa de una manera digna, curando una profunda herida que nos hacía difícil mirarnos cara a cara entre nosotros. Al día de hoy, todo eso forma parte del pasado y podemos continuar con nuestras vidas con orgullo y tranquilidad.

–¿La gente te sigue identificando con la banda?
–Sí, y me parece algo absolutamente normal. Héroes... fue un grupo que históricamente consiguió cosas inéditas en el rock en nuestro idioma. Vendimos tal cantidad de discos, en países insospechados, que es muy difícil de superar. Acepto que haya mucha gente que ignore mis álbumes posteriores y sólo me conozca por esa época. Eso, de alguna forma, le ocurre a todos los músicos: son conocidos por la etapa más popular de sus carreras.
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